La reforma judicial: qué cambió al elegir jueces por voto popular
Desde 2025, ministras, magistrados y jueces en México se eligen por voto directo en vez de ser designados. Esto es lo que cambió y lo que sigue en disputa.
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En septiembre de 2024, el Congreso de la Unión aprobó una reforma constitucional que cambió de fondo la manera en que México elige a las personas que imparten justicia. El cambio central: en lugar de ser designadas o ratificadas por otros poderes, las ministras y ministros de la Suprema Corte, magistradas, magistrados y jueces del Poder Judicial de la Federación —así como cargos equivalentes en los poderes judiciales estatales que se sumen al esquema— se eligen mediante voto popular directo.
Qué existía antes
Antes de la reforma, las personas juzgadoras federales llegaban al cargo por una combinación de nombramiento presidencial con ratificación del Senado (en el caso de la Suprema Corte) o por concursos internos de oposición administrados por el propio Poder Judicial (para jueces y magistrados de circuito). El argumento central de quienes impulsaron el cambio fue que ese modelo concentraba las decisiones en pocos actores y dificultaba la rendición de cuentas directa ante la ciudadanía.
Qué cambia con la reforma
Los elementos centrales del nuevo esquema son:
- Elección por voto directo de ministras, ministros, magistrados y jueces federales, organizada por el INE.
- Reducción del número de integrantes de la Suprema Corte, de once a nueve.
- Nuevos periodos y requisitos de elegibilidad para las candidaturas, incluyendo cartas de postulación desde los tres Poderes de la Unión.
- Creación de un Tribunal de Disciplina Judicial, con facultad de investigar y sancionar a personas juzgadoras.
La primera elección judicial bajo este esquema se realizó en junio de 2025, y renovó una parte de los cargos de la Suprema Corte y del Poder Judicial de la Federación; el resto se renovará en elecciones subsecuentes conforme al calendario establecido en la reforma.
El debate que sigue abierto
La discusión pública sobre la reforma no se cerró con su aprobación. Quienes la respaldan sostienen que acerca la justicia a la ciudadanía y rompe inercias de opacidad en el Poder Judicial. Quienes la cuestionan señalan riesgos para la independencia judicial frente a mayorías políticas y partidos, así como dudas sobre si el electorado cuenta con información suficiente para evaluar la trayectoria técnica de las candidaturas a cargos judiciales.
Este artículo se irá actualizando conforme avance el calendario de elecciones judiciales y se resuelvan los litigios constitucionales que la reforma sigue generando. Revisa siempre la fecha de última actualización al inicio del texto.